Yunus, uno de los más grande empresarios de todos los tiempos

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El semanario económico Business Week ha nombrado a Muhammad Yunus como uno de los 30 emprendedores más grandes de todos los tiempos. Yunus, el fundador del banco Grameen que popularizó el microcrédito y que ya ha sido reconocido con el premio Nobel de la Paz en 2006, fue citado por haber sido capaz de formularse una pregunta atípica: “¿qué ocurriría  si un banco concediera un crédito a esas personas que tradicionalmente no lo recibirían nunca?” Yunus, actualmente miembro del consejo directivo de la Fundación Grameen, concibió el microcrédito, instrumento financiero que ha probado ser una herramienta poderosa para que millones de personas pudieran arrancar negocios independientes en entornos afectados por la pobreza y la usura.
Henry Ford, Oprah Winfrey y Bill Gates son otros de los empresarios citados por el Business Week.

Los productos del comercio responsable llegan a las escuelas

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Según fuentes europeas, Italia lidera la campaña continental para que las compras de mercaderías y alimentos de las instituciones públicas cumplan criterios  socialmente responsables.
Los comedores de las escuelas pueden ser un cliente poderoso y una fuente de ingresos importante para las cooperativas que en los países del tercer mundo proveen productos de este tipo de comercio sin intermediarios. Si se adoptaran políticas a escala continental en esta dirección, se obtendrían beneficios tangibles también en términos de reducción de la contaminación ambiental porque estos productos suele responder a los estándares de la producción ecológica. Además sería una forma para que el alumnado aprendiera el valor de los alimentos en términos económicos y también nutricionales.
Desde el año 2006 el Gobierno de Italia está invitando de manera formal, a través de una reglamentación, a las autoridades locales a que privilegiaran los productos del comercio justo en sus campañas de compra. El decreto apuntaba inicialmente  una ‘cesta’ de dos productos muy usados en la alimentación infantil, los platanos y las galletas.
El comercio justo, cuyo origen remonta a los años ’40 y que actualmente se concentra en un 60 por ciento en la Unión Europea, reduce la intervención de intermediarios y asegura a los productores un precio de compra justo. En 2005 este tipo de comercio alcanzó un volumen de negocio superior a los 1400 millones de dólares, y su expansión parece imparable ahora que ya se están confirmando los beneficios concretos que este sistema reporta a los productores y a sus comunidades, especialmente desde las perspectivas de estrategias eficaces de lucha contra la pobreza. Desde el año 2000 el mercado europeo de compras ‘justas’ ha ido creciendo al ritmo del 20 por ciento anual. La adopción oficial de políticas públicas de compras justas generaría un volumen de negocio muy significativo para muchos países en vía de desarrollo, y los activistas contra la pobreza insisten en afirmar que los gobiernos tienen el deber de promover modelos de producción y consumo y sistemas de vida sostenibles. La presencia de estros productos en las escuelas tendría entonces un valor educativo no solamente para el alumnado sino sobre todo para sus padres, y este efecto multiplicador aceleraría el retorno de beneficios a las comunidades de productores.
 Una directiva de la Unión Europea de 2004 sobre contratos del sector público establece que la sostenibidad de los procesos de producción y su impacto social pueden ser elementos que influyen a la hora de aprobar las compras. Activistas del comercio justo piden que Europa no se limite a invitar sino que opte por dar un trato preferente al comercio equitativo.

Qué es el comercio justo

Con el término Comercio Justo se indica lo que en realidad sería la forma de intercambio más natural entre comunidades no hostiles, y seguramente ha habido ‘comercio justo’ a lo largo de muchos siglos antes de que la economía se mundializara. Según el Forum de Comercio Internacional la primera iniciativa del comercio justo de productos básicos y artesanía nacó con el movimiento estadounidense Ten Thousand Villages (ex Self Help Crafts) en 1946, y la primera tienda de comercio justo se inauguró en 1958. En 1967 Oxfam creó una organización de comercio justo y en el mismo año nació Fair Trade Organisatie en los Países Bajos. La primera tienda Third World Shop abrió sus puertas en 1969.
La segunda Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) celebrada en 1968, impulsó el concepto de equidad comercial con el lema: “Comercio sí, ayuda no”.

Combaten el SIDA con el microcrédito

La agencia de microcrédito Pla Net Finance ha decidido emprender en Marruecos un programa sanitario dirigido a más de 10.000 mujeres analfabetas para la prevención del SIDA/HIV. El interés de las agencias de microcrédito por la educación sanitaria viene justificado por dos razones: la primera, que el 76 por ciento de mujeres infectadas por el SIDA/HIV viven en África y las estadísticas han puesto en evidencia que mientras la tasa media de solvencia de los microcéditos está en el 98 por ciento, ésta puede bajar hasta el 68 por ciento en áreas particularmente golpeadas por la enfermedad. La segunda razón es que la mayoría de las beneficiarias de microcréditos son mujeres. No es la primera vez que los programas de educación sanitarias han aprovechado el microcédito como vehículo de difusión y acercamiento a la población. El Finance Trust for the Self-Employed (FITSE), subsidiaria de World Vision International en Malawi, ha lanzado el programa ‘Crédito con Educación’ que en 12 sesiones enseña a las mujeres a prevenir la infección y a transmitir estas pautas a su comunidad. Según el director de la agencia de microcédito PlaNet Finance, es posible unir los servicios financieros a programas de entrenamiento y educación de la salud en áreas donde la infección SIDA/HIV es muy alta. Las mujeres representan la mayoría de los beneficiarios de los microcréditos y pueden desarrollar un papel central en la prevención de las enfermedades y el mantenimiento de la salud de la familia y de enteras comunidades. Con su programa en Marruecos, PlaNet Finance quiere demostrar, además, que es posible diseñar programas de microfinanciación adaptados a las exigencias especiales de las personas infectadas con SIDA / HIV.

Diseño para el otro 90 %

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Los diseñadores buscan soluciones a bajo costo para el 90% de la población mundial que tiene acceso limitado o nulo a bienes esenciales como un techo, agua o servicios higiénicos

“La mayoría de los diseñadores enfocan sus esfuerzos en el desarrollo de productos y servicios exclusivamente para el sector de la población más rico, que representa sólo 10% de la población mundial. Es necesaria una revolución en el diseño para alcanzar el remanente 90%”

Dr. Paul Polak, International Development Enterprise

Prácticamente la mitad de la población mundial vive con menos de 2 dólares al día, pero la pobreza no solamente se ubica en África o Asia: en los Estados Unidos, aproximadamente 3.5 millones de personas viven sin un hogar cada año. Y sobre una población de más de seis mil millones de seres humanos, el 90 porciento no tiene acceso a servicios y productos básicos como energía, agua, salud, educación y un techo.

La exposición Diseño para el otro 90% (Design for the Other 90%) que alberga el neoyorquino Museo Nacional de Diseño Cooper-Hewitt hasta septiembre 2007, reúne las propuestas de universidades, estudios y profesionales: objetos, sistemas y tecnologías para proporcionar accesos económicos a la energía, el agua, la salud, la educación, el transporte. Muchos de estos proyectos aplican criterios de mercado y apuntan a que los usuarios puedan generar beneficios, pero siempre desde una óptica sostenible y responsable, que aborrece la explotación, favorece la inclusión social  y reduce al mínimo el impacto ambiental.

La cosecha del comercio justo reparte beneficios

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El comercio justo funciona; los datos brutos sobre exportación afectan positivamente las condiciones laborales y de vida de miles familias campesinas que apostaron por el sistema de comercio justo. Por ejemplo, más de 675 mil kilos de café orgánico, miel y cardamomo han sido exportados  en 2006 por la Asociación Chajulense de Guatemala. La Asociación Cahjulense reúne a 1800 personas y grupos que cultivan café en las regiones occidentales del Quiché y Huehuetenango. La Asociación está certificada por el sello internacional del comercio justo, FLO  y exporta café a Europa y Estados Unidos. FLO concede la marca Comercio Justo solamente después de haber verificado que tanto los procesos de producción como las relaciones laborales cumplen con determinados criterios, por ejemplo un entorno de trabajo seguro y prácticas laborales que aseguren igualdad de género, la erradicación del trabajo infantil o un impacto ambiental no negativo. Además, se pide a las cooperativas que reinviertan los beneficios en asegurar el desarrollo de su comunidad. Las organizaciones del Comercio Justa han permitido que los pequeños cultivadores accedan a unos mercados difíciles (como el del café y otras materias primas) que las grandes multinacionales tenían cerrados y controlados. Además de los ingresos económicos, otro beneficio significativo que aporta el comercio justo es su impacto social en el medio y largo plazo, porque impide el trabajo infantil y, al exigir la reinversión de los beneficios, establece las condiciones para la mejora de las condiciones de vida, salud y educación de enteras comunidades. En la region centroamericana hay más de 90 organizaciones certificadas por FLO que exportan productos alimentarios (café, miel, sésamo, azúcar, plátanos, cacao y frutos secos) y artesanía.

Brasil y Thailandia rompen patentes de la industria farmacéutica

El Gobierno de Brasil ha decidido imponer una “patente obligatoria” al fármaco efavirenz, considerado como una de las herramientas más eficaces para combatir la infección por VIH. Brasil importará el genérico producido por laboratorios de India, que cuesta menos de un tercio del que produce la multinacional farmacéutica Merck Sharp&Dhome. La decisión ha sido contestada por la Federación Internacional de la Industria del Medicamento, que considera que “no es una solución que mejore el acceso a las medicinas”. “Estamos dando un paso importante y la decisión vale para este remedio y para cualquier otro cuando sea necesario. Hoy fue éste y mañana será otro. Si no conseguimos los precios justos, tomaremos esa decisión”, ha sido la respuesta del presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.

Con esta medida el Gobierno de Lula puede asegurar tratamiento a 75.000 infectados. La multinacional Merck le cobra al Gobierno de Brasil 1,59 dólares por unidad del fármaco mientras en Tailandia el mismo fármaco cuesta 0,65 dólares la unidad. Según el Ministerio de Salud, el precio aplicado por los laboratorios que fabrican el genérico en India es de sólo 0,45 centavos por unidad. El tratamiento anual por paciente con el fármaco de Merck alcanza los 580 dólares mientras que el mismo tratamiento con el fármaco genérico cuesta 165 dólares al año, menos de un tercio. El ministro de Salud, José Gomes Temporao, informó que antes de imponer la licencia obligatoria, el Gobierno de Lula había rechazado el ofrecimiento de Merck de reducir en un 30% el precio del fármaco, al considerar que la reducción del precio debía ser por lo menos del 60%.

La licencia obligatoria está prevista en los acuerdos internacionales: se aplica a aquellas patentes que cumplen ciertas condiciones e implica que las autoridades pueden conceder licencia a empresas o personas distintas del titular de la patente para que éstas hagan uso de los derechos de la patente y puedan fabricar, usar, vender o importar un producto protegido sin el permiso del titular de la patente. Países como Italia o Canadá también han concedido “licencias obligatorias” sobre productos farmacéuticos, según el mecanismo previsto en el Acuerdo sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual Relacionados al Comercio, de la Organización Mundial de Comercio.

La producción de medicamentos genéricos baratos basados en fórmulas protegidas por patente es una práctica permitida por la Organización Mundial del Comercio desde 2001. En diciembre de 2006 el Gobierno de Tailandia anunció que iba a emitir una licencia obligatoria para asegurar que las personas infectadas por VHI pudieran acceder a al genérico del efavirenz, producido por laboratorios de India, el mismo fármaco que hoy es objeto de la patente obligatoria emitida por Brasil. En mayo 2007 Tailandia se mantuvo firme frente a las presiones de las farmacéuticas, lo que parece haber abierto una brecha en las reglas mundiales de comercio que podría animar a más países en via de desarrollo a romper patentes en caso de emergencias de la salud pública.  La novedad a destacar es que el Gobierno de los EEUU ha aclarado que Bangkok no ha violado ninguna ley de acuerdo a las disposiciones especiales del Acuerdo de la OMC sobre los Aspectos de los Derechos de Propiedad Intelectual relacionados con el Comercio.
La oficina de representación comercial de los Estados Unidos (USTR) había puesto a Tailandia en una lista gris de países que han violado en algún grado la propiedad intelectual y ahora tendrá que borrarla de la lista. Tailandia rompió la patente del efavirenz imponiendo una licencia obligatoria, luego hizo lo mismo con otros dos fármacos para el tratamiento de pacientes infectados por SIDA-HIV.
En los últimos años, India se ha convertido en una fuente de medicamentos genéricos. Según la organización humanitaria Médicos Sin Fronteras, el 84% de los medicamentos que MSF usa para tratar el SIDA en más de 30 países son genéricos producidos en este país.