Greenpeace abre la caza… a los OGM ilegales

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Un carguero de maíz modificado ha sido  bloqueado en un muelle en Rotterdam, Países Bajos. Más al sur, en Italia, unas 12000 confecciones de productos hechos con arroz modificado genéticamente han sido retiradas del comercio. Según la organización ecologista Greenpeace, es posible que sea solo la punta del iceberg de la entrada ilegal y masiva de cereales modificados genéticamente.

El arroz transgénico BT63 es uno de los muchos cereales cuya importación es ilegal porque no se considera seguro para el consumo humano: su presencia en el territorio podría contaminar las cepas cultivadas localmente y afectar gravemente a la cadena alimentar del continente. Las confecciones de productos hechos con arroz modificado venían de China, pero este cereal está presente en muchos alimentos elaborados, como los yogures o las papillas para los bebés, lo que imposibilita su detección.

Por el momento la importación de granos modificados está estrictamente reglamentada y controladas, los gobiernos europeos demuestran, aunque timidamente, querer actuar y los activistas medioambientales está alerta y capacitados para realizar investigaciones propias de una película de espionaje. Enm el lado de las empresas, Bayer está a la espera de que se le apruebe la importación en Europa de otro arroz modificado, el LLRICE6, autorización a la que Greenpeace se opone porque Bayer no ha ofrecido ninguna garantía de que su arroz no contaminará los cultivos europeo. Además, todavía no han sido resueltas las dudas sobre los posibles efectos de los alimentos GMO sobre la salud humana.

Según Greenpeace, la ausencia de controles sistemáticos podría estar causando una entrada masiva de productos modificados genéticamente que una vez hayan entrado en la cadena alimentaria será imposible erradicar.
El gobierno holandés, por su parte, está tratando de bloquear la entrada ilegal de maíz transgénico de Estados Unidos. El último cargamento detectado, en el carguero Pakrac, contenía diversas tipos de maíz transgénico entre ellos la variante de la transnacional Monstanto, MON863, que está todavía bajo estudio en la Unión Europea debido a su potencial riesgo para la salud. Greenpeace llama a las autoridades europeas a actuar con más rapidez y eficacia ante lo que según la organización ecologista es una estrategia de ‘invasión biológica’ muy clara.
Greenpeace pide que Europa bloquee toda importación de maíz desde EEUU y otros productos sospechosos de haber sido modificados, antes de que éstos contaminen alimentos y animales continentales. “El papel de la Comisión Europea y los gobiernos europeos no es la de apoyar a la industria biotecnológica sino defender los intereses y la salud de la población europea” afirmó en un comunicado la organización.
Los alimentos vienen modificados genéticamente para que sean más resistentes a las plagas. El arroz chino además contiene una proteína, Cry1Ac, que en laboratorio ha causado reacciones alérgicas en ratas. Otras ratas, alimentadas con el maíz MON 863 de Monsanto, han manifestado síntomas de intoxicación en los riñones e hígado.

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