Los productos del comercio responsable llegan a las escuelas

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Según fuentes europeas, Italia lidera la campaña continental para que las compras de mercaderías y alimentos de las instituciones públicas cumplan criterios  socialmente responsables.
Los comedores de las escuelas pueden ser un cliente poderoso y una fuente de ingresos importante para las cooperativas que en los países del tercer mundo proveen productos de este tipo de comercio sin intermediarios. Si se adoptaran políticas a escala continental en esta dirección, se obtendrían beneficios tangibles también en términos de reducción de la contaminación ambiental porque estos productos suele responder a los estándares de la producción ecológica. Además sería una forma para que el alumnado aprendiera el valor de los alimentos en términos económicos y también nutricionales.
Desde el año 2006 el Gobierno de Italia está invitando de manera formal, a través de una reglamentación, a las autoridades locales a que privilegiaran los productos del comercio justo en sus campañas de compra. El decreto apuntaba inicialmente  una ‘cesta’ de dos productos muy usados en la alimentación infantil, los platanos y las galletas.
El comercio justo, cuyo origen remonta a los años ’40 y que actualmente se concentra en un 60 por ciento en la Unión Europea, reduce la intervención de intermediarios y asegura a los productores un precio de compra justo. En 2005 este tipo de comercio alcanzó un volumen de negocio superior a los 1400 millones de dólares, y su expansión parece imparable ahora que ya se están confirmando los beneficios concretos que este sistema reporta a los productores y a sus comunidades, especialmente desde las perspectivas de estrategias eficaces de lucha contra la pobreza. Desde el año 2000 el mercado europeo de compras ‘justas’ ha ido creciendo al ritmo del 20 por ciento anual. La adopción oficial de políticas públicas de compras justas generaría un volumen de negocio muy significativo para muchos países en vía de desarrollo, y los activistas contra la pobreza insisten en afirmar que los gobiernos tienen el deber de promover modelos de producción y consumo y sistemas de vida sostenibles. La presencia de estros productos en las escuelas tendría entonces un valor educativo no solamente para el alumnado sino sobre todo para sus padres, y este efecto multiplicador aceleraría el retorno de beneficios a las comunidades de productores.
 Una directiva de la Unión Europea de 2004 sobre contratos del sector público establece que la sostenibidad de los procesos de producción y su impacto social pueden ser elementos que influyen a la hora de aprobar las compras. Activistas del comercio justo piden que Europa no se limite a invitar sino que opte por dar un trato preferente al comercio equitativo.

Qué es el comercio justo

Con el término Comercio Justo se indica lo que en realidad sería la forma de intercambio más natural entre comunidades no hostiles, y seguramente ha habido ‘comercio justo’ a lo largo de muchos siglos antes de que la economía se mundializara. Según el Forum de Comercio Internacional la primera iniciativa del comercio justo de productos básicos y artesanía nacó con el movimiento estadounidense Ten Thousand Villages (ex Self Help Crafts) en 1946, y la primera tienda de comercio justo se inauguró en 1958. En 1967 Oxfam creó una organización de comercio justo y en el mismo año nació Fair Trade Organisatie en los Países Bajos. La primera tienda Third World Shop abrió sus puertas en 1969.
La segunda Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD) celebrada en 1968, impulsó el concepto de equidad comercial con el lema: “Comercio sí, ayuda no”.

Anuncios

La comida basura en las escuelas tiene los días contados

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Según un estudio llevado a cabo recientemente en México DF, por lo menos la mitad de los anuncios comerciales emitidos en horario de tarde por emisoras televisivas mexicanas, se refieren a productos como patatas fritas, bebidas gaseosas, chucherías y otros productos azucarados de escaso o nulo valor nutricional.

En los Estaos Unidos estos anuncios comerciales representan por lo menos el 34 por ciento de todos los anuncios que ven los menores de edad. En las escuelas de prácticamente toda América, desde Argentina hasta el estado de Nueva York, pasando por Chile, Brasil, México y Panamá, las hamburguesas, patatas fritas y dulces industriales son los productos más solicitados en las tiendas escolares a la hora del recreo. Es el resultado del proceso de des-educación de los anuncios que concentran los productos de comida basura entre las 14:00 y las 18:00, cuando los niños y niñas ven más televisión.
Según la Organización Mundial de la Salud este tipo de alimentación favorece el aumento de la obesidad que afecta a más del 5 por ciento de la población infantil en América Latina. Siempre según datos de la OMS, el exceso de peso y la escasa presencia de vegetales en la alimentación son factores de riesgo determinantes para en las enfermedades no-contagiosas, como por ejemplo enfermedades que afectan a la circulación y el corazón.

La educación alimentar dirigida a los menores es un elemento esencial de cualquier programa de salud pública que busque soluciones para un problema creciente: en México el aumento de la obesidad infantil en las edades comprendidas entre los 5 y los 11 años ha crecido un 40 por ciento entre 1999 y 2006. Datos similares se registran en Brasil, donde el porcentaje de población sobrepeso en las edades comprendidas entre los 11 y los 19 años ha crecido más del 10 por ciento en menos de diez años. Aunque sea posible regular por decreto el tipo y frecuencia de los anuncios así como la entrada de comida basura en las tiendas y comedores escolares, sólo la educación puede dar respuesta a la combinación de factores que empuja a la gente joven a comer de forma compulsiva. 

Semillas contra la criminalidad organizada

Este verano diversos campos de trabajo acogerán a las personas que voluntariamente quieren trabajar las tierras confiscadas a la criminalidad organizada del territorio italiano, desde  el norte hasta las islas. Las tierras, confiscadas a cabos de la mafia de la talla de Totó Riina y Bernardo Provenzano, están siendo labradas desde hace ya unos ocho años por cooperativas de trabajo agrícola locales. Los voluntarios y voluntarias que acudan a estos campos de trabajo, diseminados por ocho regiones del país, no solamente apoyarán en las tareas del campo, sino que atenderán cursos y sesiones informativas sobre la lucha contra la mafia, las actividades y realidades de quienes se enfrenta a la criminaliodad organizada, a veces pagando un precio muy alto y hasta con la vida su elección. Las tierras confiscadas suelen estar ubicadas en entornos sociales seriamente marcados por la presencia de la criminalidad organizada: justamente uno de los objetivos de esta actividad es la de abrir estos entornos sociales cerrados creando oportunidades para el intercambio y la colaboración. No se trata únicamente de hacer productivas unas fincas que habían sido sequestradas por los cabos, sino además devolver a la comunidad local el beneficio de sus frutos.

Esta actividad ha sido organizada por la Lega Ambiente, Libera y el Ministerio de las Políticas Juveniles y las Actividades Deportivas. Hace ya varios años en que existen en comercio productos ‘antimafia’: aceites, tomate frito, legumbres, pastas, frutos secos. Ahora la Bottega dei Sapori se erige como símbolo de que es posible cambiar hasta en las tierras de la mafia.
Libera, Asociaciones, nombres y números contra la mafia, nació en 1995 para luchar contra la criminalidad organizada y para el triunfo de la legalidad y la justicia. Actualmente Libera reúne más de 1200 asociaciones, escuelas y grupos de base.
La organización aprovecha espacios como la ley sobre el uso social de los bienes confiscados a las mafias para desarrollar desarrollar su trabajo en favor de la legalidad y contra la corrupción y la usura.

La cosecha del comercio justo reparte beneficios

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El comercio justo funciona; los datos brutos sobre exportación afectan positivamente las condiciones laborales y de vida de miles familias campesinas que apostaron por el sistema de comercio justo. Por ejemplo, más de 675 mil kilos de café orgánico, miel y cardamomo han sido exportados  en 2006 por la Asociación Chajulense de Guatemala. La Asociación Cahjulense reúne a 1800 personas y grupos que cultivan café en las regiones occidentales del Quiché y Huehuetenango. La Asociación está certificada por el sello internacional del comercio justo, FLO  y exporta café a Europa y Estados Unidos. FLO concede la marca Comercio Justo solamente después de haber verificado que tanto los procesos de producción como las relaciones laborales cumplen con determinados criterios, por ejemplo un entorno de trabajo seguro y prácticas laborales que aseguren igualdad de género, la erradicación del trabajo infantil o un impacto ambiental no negativo. Además, se pide a las cooperativas que reinviertan los beneficios en asegurar el desarrollo de su comunidad. Las organizaciones del Comercio Justa han permitido que los pequeños cultivadores accedan a unos mercados difíciles (como el del café y otras materias primas) que las grandes multinacionales tenían cerrados y controlados. Además de los ingresos económicos, otro beneficio significativo que aporta el comercio justo es su impacto social en el medio y largo plazo, porque impide el trabajo infantil y, al exigir la reinversión de los beneficios, establece las condiciones para la mejora de las condiciones de vida, salud y educación de enteras comunidades. En la region centroamericana hay más de 90 organizaciones certificadas por FLO que exportan productos alimentarios (café, miel, sésamo, azúcar, plátanos, cacao y frutos secos) y artesanía.

Premio Biol, para España

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El aceite español “Rincón de la Subbética” gana el XII premio internacional del aceite biológico.
Por primera vez un aceite español recibe este galardón internacional que hasta la fecha había sido dominado por productores italianos.
“La calidad general mejora cada año” ha declarado el presidente del jurado, Dr. Antonio Zelinotti, jefe del panel italiano del Consejo Oleico Internacional, el  máximo organismo internacional del sector. “La victoria española demuestra que la excelencia  es el objetivo de los productores del aceita biológico”.
Una novedad de esta doceava edición del Premio Biol ha sido el análisis de la relación entre los mejores aceites y su territorio, lo que se recopilará en la primera Guía Internacional de los mejores aceites virgen extra biológicos.
El Premio Biol fue establecido en 1995 para difundir y vitalizar los aceites de oliva extra virgen obtenidos mediante técnicas de agricultura biológica y contribuir así al conocimiento y difusión de la agricultura ecológica. Incluye un apartado dedicado a la fotografía. El concurso acepta como participante tanto a los productores individuales como las cooperativas oleícolas y los productores de aceite que utilizan y practican técnicas de agricultura ecológica de acuerdo a los estándares de regulación establecidos por el IFOAM (International Federation of Organic Agriculture Movements) y a las normas nacionales, comunitarias e internacionales vigentes.
Se admiten a concurso exclusivamente los aceites de oliva virgen extra provenientes de agricultura ecológica, obtenidos de acuerdo a las normas comunitarias vigentes sobre la clasificación de los aceites de oliva, y provenientes de áreas territoriales delimitadas y homogéneas.